MAPAS

MAPAS pretende aportar herramientas que nos conduzcan a reflexionar sobre cómo SER madres y padres hoy. Quizás sea pertinente preguntarnos si no es necesario reeducarnos o desaprender ciertas formas heredadas y naturalizadas de ejercer la maternidad y la paternidad. Lejos de los mitos que avalan la teoría de que se nace con instinto paternal o maternal, hoy sabemos que no se trata de una aptitud innata. Por el contrario, hemos tomado conciencia, que estamos frente a la que probablemente sea la empresa más difícil y gratificante de nuestra vida. Como tal, requiere de preparación y criterio.

Manejar la complejidad y las demandas de un mundo cambiante con herramientas que pertenecen a un siglo anterior puede resultar arduo en tanto nuestros hijos e hijas conviven con un ambiente distinto al que vivimos como madres y padres; con la inteligencia artificial, la biotecnología, la bioinformática y la 4ta revolución industrial, que modifican su realidad segundo a segundo. Se hace necesario obtener recursos que estén a la altura de la diversidad y velocidad de estos cambios para que nos ayuden en esta tarea de vital trascendencia.

 

¿Qué es educarse?
Existe una condición necesaria para poder educarse. Es haber tenido la suerte y privilegio socializarse antes. Esto quiere decir que deberíamos conocer las reglas, la lengua, las tradiciones, la cultura, las normas y convenciones de la sociedad a la que pertenecemos. Recibimos en esas reglas, hábitos y pareceres y una enorme cantidad de información condensada, que proviene de nuestros progenitores y de las generaciones que los precedieron. La diversidad que representa ser un miembro de la sociedad hoy, tampoco es una aptitud innata. Somos con OTROS y debemos aprehender a socializarnos a través de otros y con otros.

Esta serie de elementos socializadores difieren de una sociedad a otra y de una época a otra. No son necesariamente las mismas competencias las que necesitaba un hombre del medioevo que las que necesitan las mujeres hoy. Los cambios que antes referimos, la realidad que rodea a nuestros hijos, las nuevas tecnologías y el veloz crecimiento demográfico hacen que la información por si sola haya dejado de ser el centro de la educación y que las competencias más importantes se enmarquen en ejercer criterio propio, en la habilidad de aprender a aprender y en el desarrollo de la creatividad, el pensamiento crítico y la utilización de las emociones y el intelecto al servicio de la búsqueda de la verdad y del desarrollo de la unicidad. La celeridad y las implicancias producidas por Internet, las computadoras, big data, los algoritmos en un celular al alcance de todos han potenciado la necesidad de transformar la educación de un alumno que está sujeto a un futuro que ya llegó. Esto implica un giro copernicano.

La vieja dicotomía cartesiana res- cogitans res- extensa y todo lo que ella supuso en la manera de estructurar nuestro pensamiento y nuestra forma de aprender y de enseñar ya no puede dar respuestas a un mundo cuya única certidumbre es el cambio en todo y la velocidad de esos cambios. Esto requiere que reflexionemos sobre nuestros usos y costumbres, nuestras creencias y
nuestras formas de percibir y de educar como padres, madres y maestros. El siglo XXI nos demanda a madres y padres ciertas habilidades, destrezas y competencias diversas y diferentes a las del siglo que pasó. La naturaleza de las mismas requiere de una
madurez emocional que nos impida repetir algunas formas que heredamos, en pos de educar a nuestros hijos para que puedan ejercer su libertad, para que puedan ser autónomos y auto-gestionarse, auto-regularse emocionalmente, convertirse en adultos sanos y tomar decisiones que incluyan los riesgos que los habiliten a desarrollar su pleno potencial.

Este curso intenta ampliar nuestra mirada y facilitar la concientización de aquellas formas heredadas para hacerlas propias, integrando lo bueno y dejando de repetir lo malo. Debemos tener el coraje ético para vivir de acuerdo a lo que pensamos y a lo que aprehendemos, gestionar las consecuencias de nuestras decisiones, reconstruir nuestras experiencias personales como hijos para poder ayudar a los nuestros a convertirse en adultos sanos. Educarnos como padres para que al educarlos puedan construir su futuro como parte de una humanidad compartida. Pensamos que ésta es la verdadera transformación educativa; generar relaciones de interdependencia. Representa un desafío aprender a recorrer este camino El ser humano es capaz de crear sistemas complejos que contengan las herramientas necesarias para responder a las de un paradigma que aún presenta resistencias al cambio y que requiere una nueva percepción del mundo y de las relaciones entre madres, padres e hijos. En esa dirección vamos.

Eso supone MAPAS.

Objetivos

Adquirir herramientas para facilitar en nuestros hijos el desarrollo de su unicidad.
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Trascender nuestras limitaciones y contradicciones en el ejercicio de nuestra maternidad y paternidad.
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Potenciar nuestros talentos y proyectarlos en nuestros hijos
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Ser parte de un nuevo paradigma que atraviesa la educación, la escuela y la construcción de ciudadanía en un mundo globalizado.
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Ser parte de un movimiento de cambio que influye en nuevas generaciones
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Generar un intercambio que permita formar formadores