Hugo

Mi nombre es Hugo Francisco Toro, soy profesor de Filosofía, vicedirector del colegio, y trabajo en esta institución, “La Merced”, Salta, hace 29 años.

¿Por qué arrancaste a enseñar?

Creo que siempre hay una parte en la docencia, una parte vocacional y otra profesional como actividades de trabajo. Vengo de una familia muy humilde, vivimos en un barrio de Salta marginal, barrio Seferino. Somos 7 hermanos, una familia muy pobre, y como siempre decimos nosotros, la única herencia que nos deja nuestro papá y nuestra mamá es la educación. Mi papá siempre se sacrificó por enseñarnos para que progresáramos. Y yo vi en la docencia una manera de dignificar la memoria de mi padre.

Por otro lado, por equis circunstancias fui a un colegio privado. Fuimos como becados, entonces teníamos una materia que se llamaba Filosofía. El profesor era muy bromista, muy burlista. Y la verdad que me gustó la Filosofía porque reflexiona sobre el ser humano. Este profesor me dijo que mi evaluación estaba muy mal, y me asombré porque me había esforzado mucho. Mis compañeros me daba aliento y el profesor soltó una carcajada diciendo que era una broma. Yo me propuse ser docente sin cometer ese error.

Vos me contaste que ser docente es como una forma de superar la vida

Yo creo que es la formación integral de la persona. Siempre parcelamos los conocimientos pero el conocimiento es uno solo. Tiene que ver con esa formación integral del ser humano. La Educación es esencial para una vida digna y superar todos los obstáculos que la vida nos puede poner.

¿Cómo mantenés a tus alumnos motivados?

Yo creo que la Educación formal se tiene que dar en un clima de trabajo y respeto. Si falta alguna de estas dos cosas estamos en problemas. Confianza, porque por ahí los chicos o todos tenemos ciertos prejuicios- Entonces primero entrar en confianza. Mis clases son lo contrario a un hospital: en un hospital el silencio es salud. En mis clases de Filosofía el silencio no es salud. Necesariamente lo chicos deben hablar.

Les cuesta, porque en general en el Norte, por tradición, somos muy callados. Entonces siempre hacemos una motivación hasta que ellos me conozcan, programamos una salida de campo, bailamos, bebemos algo juntos, un asado. Los chicos se dan cuenta que uno busca lo mejor para ellos.

La verdad que motivar a los chicos en estos tiempos es difícil por muchas cuestiones. Pero siempre encuentro alguna manera de motivarlos, contándoles de alguna anécdota personal, de algún ex alumno. Hacemos alusiones a gente que ha sido importante.

Fundamentalmente hacerles saber que el estudio es para la vida, y no para que aprueben una materia.

Proyectos y concursos

Siempre hay concursos. En este caso fue un concurso de la AFIP. Tenía que ver con el pago de impuestos. Este colegio tiene a la mañana una modalidad en Humanidades y Ciencias Sociales. Y a la tarde, en la parte contable. Como vicedirector los invite a los chicos de la tarde a que participaran. Como no recibí una buena respuesta, me decidí yo a preparar a los chicos de la mañana. Los chicos sin saber nada de la parte contable, se anotaron, competieron contra alumnos de contables y obtuvieron el tercer puesto. Fue buenísimo para los chicos, repasaban la parte contable todos los días, parte de impuestos, de recaudación de impuestos, por qué hay que pagar un impuesto. Con eso ganamos $5000, recuerdo yo. Compramos un mueble para biblioteca, libros para distintas materias.

Y la verdad lo más grande para mí, que le digo a los chicos, es que ellos podían, que no se desalentaron por los pocos conocimientos que tenían.

Con otro grupo mandamos una cápsula en el “espacio”, en el tiempo, porque hace 5 años, con los chicos de 4to años les dije que relatáramos nuestras vivencias, Guardamos todo eso en una cápsula y la sellamos. Esa cápsula está viajando en el tiempo y hemos quedado en abrirla en 15 años posteriores, justo cuando yo me esté jubilando. Ahí tenían que poner cómo se veían en 15 años. Cuando se cumpla los llamaré y abriremos esa cápsula, veremos si se cumplieron sus sueños. Ojalá que sí.

Contanos de tu proyecto de radio

La verdad que dentro de esta formación integral, que yo lo llamo “educación de calidad”, como dije anteriormente, a los chicos les cuesta mucho hablar. La oralidad no la tienen muy desarrollada. Una vez vinieron unos chicos de Estados Unidos y me preguntaron “¿esta es una escuela para chicos normal?” “Por qué”, les pregunté, porque no hablan. Yo vi en el diario El Tribuno una noticia de La fundación Cruzada Argentina que llamaba a proyectos educativos y productivos, una especie de convocatoria. Les hablé de un proyecto, una radio escolar educativa, no comercial, les interesó, la financiaron. Y se llamó Formando Locutores con Conciencia Social-, el proyecto. Esto ya hace 5 años que está en funcionamiento de la radio. La municipalidad de La Merced colaboró, hizo el estudio. Tenemos un estudio con todos los elementos necesarios para la radio, tenemos una amplitud de 80 km, cada tanto hacemos estudios para ver si hay alguien del otro lado.

Es un proyecto institucional. Anualmente trabajan entre 30 y 40 chicos, y docentes, y gente de la localidad. Este año incluso hay un programa de chicos integrados, chicos con discapacidad que se ofrecieron a hacer programas- tenemos spot educativos que hablan de prevención de enfermedades, de violencia de género, distintos temas digamos que nos interesan.

Ahora un ex alumno nos va a colaborar para que los chicos no tengan miedo de hablar con el micrófono.

Desafíos

Yo creo en la Educación Pública, creo firmemente. Y para que los chicos tengas posibilidades tiene que ser de calidad. Esto además tiene que ver con los docentes porque hay una desvalorización de los mismos docentes y para los chicos. Yo he probado con hechos que podemos competir de igual a igual. Por ejemplo, UCA hizo un concurso “Jóvenes emprendedores del NOA”, nosotros fuimos ahí y durante tres años sacamos el primer premio. Les ganamos a todos los colegios privados de acá. Los chicos por ahí contaban cómo los discriminaban. El premio consistía en una beca completa, libros, trofeos. Después se dejó de hacer el concurso pero hemos demostrado que pueden.

Mi desafío como profesor, más que como profesor como vicedirector, porque yo siempre quise ser vicedirector, es que los chicos puedan superarse. Elaborar un proyecto de vida que incluya el conocimiento. Es todo un desafío, hay que trabajar de manera conjunta. Nadie es imprescindible pero cada uno está en el momento que a uno lo necesita. En esto estamos trabajando de manera institucional.

Como dice Eduardo Galeano, “Los seres humanos somos con lucesitas”. La magia, si se puede llamar así de la educación es hacer que cada lucecita encuentre su propio brillo.

¿Qué aspectos de la docencia te hacen volver a tu casa con una sonrisa?

Creo que la educación formal no lo es todo. Los estudios dicen que la educación informal puede más que la formal. De hecho Einstein dijo que la educación es eso que recibimos una vez que dejamos la escuela. La escuela formal está equivocada en modos, planteamientos. Yo creo que Einstein se refería a todo lo que es innovación, a motivar, a preocuparse por cada chico.

Para mí hace que me vuelva a retroalimentar que logre que un chico que nunca dijo nada, no se animó a nada, lo haga. Son pequeños avances. Saber que todos los chicos pueden, todos pueden. La verdad que recuperar a los chicos, que tengan un proyecto de vida, que sepan que pueden ser profesionales etc. Me gratifica mucho a mí cuando los ex alumnos me saludan en la calle. Una vez me operó la rodilla un ex alumno mío.

Sobre ser vicedirector

La verdad que desde que me acuerdo en la docencia siempre quise ser vicedirector. Se presentó la ocasión, se dieron las circunstancias.

Los chicos mismos se dieron cuenta porque quería ser vicedirector. Es poder que tiene que estar al servicio, un poder, pero que tiene que estar al servicio de. Es muy fuerte la carga que tenemos nosotros. Para que el chico estudie, es una suma de factores. Primero tiene que estar la salud mental, física. Como vice lo hacemos con todos los profes que quieren colaborar. Es una tarea más humanitaria. Por ejemplo:

Una niña no sonreía, no sabíamos que le pasaba. Le faltaban piezas dentales, habló con nosotros. Y pudimos conseguirle. Otros niños no ven bien, les conseguimos anteojos. Actualmente hay una niña que viene sin comer, ella no tiene trabajo, y todos los días le damos alimentación. Una madre quiere una piecita para su hijo. Hicimos un bono contribución y le donamos los bloques para hacer la piecita. Son tareas que van más allá de la educación formal.

Primero está la persona, y después el camino de la educación.

 

 

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